Mientras la mayoría de ciudades que han levantado autopistas elevadas las empiezan a demoler, en Medellín Luis Pérez nos propone construirlas, como simulacro de modernidad y reliquia de un pasado en vía de extinción.

Levantar autopistas fue una moda que surgió en Estados Unidos y otros países en la década de los cincuenta del siglo pasado como alternativa al creciente parque automotor y al auge económico de la posguerra, pero, como la misma experiencia mostró mas tarde, el mero hecho de construirlas disparó el uso de automóviles particulares y no solucionó el asunto de la movilidad y en cambio creó, en las ciudades donde se construyeron, graves problemas sociales, de salud, paisajísticos, ambientales y económicos.

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